
Participó en la Primera Guerra como soldado de infantería; cruenta experiencia que exorcizó creando en las trincheras: El puerto sepulto (1916) y La guerra (1919). Regresó después a Roma donde escribió La alegría (1931) y su obra más reconocida Sentimiento del tiempo (1933).
En 1936 se radicó en Brasil y durante siete años fue profesor universitario. En 1947 apareció su magistral libro: El dolor.
De regreso a Italia asumió la cátedra de literatura moderna y contemporánea en la Universidad de Roma. Publicó La tierra prometida (1950). Y de manera consagratoria en 1964 Editorial Mondadori lanzó su obra completa bajo el título Vida de un hombre. Murió en Roma en 1970.
De estas casas
no ha quedado
más que algún
fragmento de muro
De tantos
que me amaban
no ha quedado
ni eso
Pero en el corazón
ninguna cruz falta
Mi corazón
es el país más devastado